Mucha gente no sabe lo que es una afasia. Yo tampoco lo sabía hasta que la conocí.
La Wikipedia define afasia como una "disfunción en los centros o circuitos del lenguaje del cerebro, que imposibilita o disminuye la capacidad de comunicarse mediante el lenguaje oral, la escritura o los signos, conservando la inteligencia (menos mal) y los órganos fonatorios.
Yo la defino como "una putadita más".
Todo empezó cuando, recién separada, decidí acompañar a mi hermana, que había venido a ayudarme con la mudanza, al médico. Ya que estaba allí, se me ocurrió comentarle a la doctora una serie de síntomas raros (adormecimiento del lado derecho de la cara, por ejemplo) que estaban ocurriéndome desde hacía ya varios meses.
No me gustó mucho la expresión de la chica, y menos me gustó el volante preferente que me dio para un neurólogo.
El neurólogo me hizo varias pruebas, reflejos, equilibrio, y no me acuerdo qué más, y me mandó al hospital para hacerme un electro y una resonancia. El día que fui a recoger los resultados, tampoco me gustó la cara del enfermero que me los entregó. Tenía unos ojos lánguidos, tristes y me miraba como si fuera la última vez que me iba a ver. Bueno, realmente así fue y no quiere decir que me haya muerto...
El grueso de los resultados lo enviaban directamente al neurólogo, así que por mucho que quisiera, no iba a enterarme de nada hasta el día de la consulta.
Otra cosa que me mosqueó, y bastante, fue que al día siguiente llamaron por teléfono a una amiga ( yo no tenía teléfono aunque ya me había instalado en mi casa nueva) adelantándome la dichosa consulta. De repente se me quitaron todas las ganas de saber, y si no llega a ser por mi hermana, que me llevó a rastras, es muy posible que en este momento no estaría aquí, tan contenta, tecleando en el ordenador los recuerdos que me quedan.
MAV cerebral. Ése fue el diagnóstico. Lo único que yo quería, ilusa de mí, era que no me ingresaran, porque mi hija tenía apenas unos meses y no quería dejarla con nadie. Pero...ningún dios oyó mis súplicas y desde entonces me reafirmé en el ateismo.
Por lo que me explicaron, la cosa era grave, y además bastante delicada. Había que operar, y en el cerebro. La guinda la puso una amable enfermera que, con toda su buena intención, me dijo: es como una bomba que puede estallar de un momento a otro, pero no te preocupes...
Le hice caso y no me preocupé, pero, por si acaso, escribí mis últimas voluntades. Con el tiempo me enteré que mis voluntades no hubieran servido de nada porque no estaban firmadas por un notario, aunque, eso sí, las había escrito a mano y estaban firmadas por mí.
Pasé un buen tiempo rebotada de médico en médico, se habló de mandarme a Barcelona, después a Estados Unidos, y mientras, mi propio cóctel molotov iba quemando su mecha, mis nervios y mi paciencia. La realidad es que nadie se atrevía a hacerlo, era un caso raro el mío, por lo visto estas cosas se descubren después de una hemorragia cerebral, cuando ya no hay nada que hacer, y son muy pocos los casos que presentan síntomas previos.
La última resonancia mostró una circulación cerebral axtremadamente acelerada y un grupo de venas y arterias debilitadas y muy desarrolladas debido a la velocidad de la sangre en esa zona.
Mi MAV se alojaba en el parietal izquierdo, justo justito en la zona del lenguaje. Los médicos, por fin, decidieron operar.
No me voy a alargar en detalles, se haría muy largo y corro el riesgo de deprimirme, desde luego ciertas cosas hay que olvidarlas... Lo cierto es que todo salió bien, de las posibilidades que me habían dado: morirme, quedarme en silla de ruedas, parálisis del lado derecho del cuerpo o problemas con el lenguaje, sólo me quedé con la última opción, las demás las desestimé de entrada. Así que elegí mi afasia, mi querida "putadita más", y no me quejo.
Tardé más de un año en volver a hablar, tuve que aprender otra vez. Pero con mucho esfuerzo y unas ganas tremendas lo conseguí, y hoy sólo me queda eso, una ligera afasia, que mantengo deliberadamente como souvenir, y que me sirve, cuando estoy más baja, para recordarme que, a pesar de todo, sigo aquí.
Otro día contaré cómo incide mi afasia en mi vida y en mis relaciones.
Ahora, prefiero merendar.
Sextiembre 2026 02
Hace 3 días