martes, 20 de enero de 2009

Milagros...

Cuando se me ocurrió quejarme de la espalda alguien me dijo:
-¡Pues tu vecina de enfrente hace milagros...!



Desde aquel día mi única obsesión fue conseguir un milagro para mí solita. ¿Qué forma tendría un milagro en la espalda? ¿Es que acaso me iban a salir alas? ¿Y de qué color serían? ¿Verdes tal vez? Decidí pedírselas de colorines, que van con todo. Así que me concentré en un nuevo problema. ¿Pero cómo duermen los ángeles? ¿Todo el tiempo vueltos para abajo? Porque de pie no puede ser... Aunque los pájaros no se quejan. Y nunca están cansados. Total que, perdida en éstos y otros profundos pensamientos, la semana pasada, por fin, coincidí con mi vecina en la escalera.

Como soy una persona clara y proclive, le dije sin ambages:
-¡Hola! Necesito un milagro en la espalda. ¿Tendrás un momento para verme?
-¡Naturalmente! - contestó - La consulta es de cuatro a siete. Te aviso desde que tenga un hueco.

¿De cuatro a siete...? ¡Fantástico! No sabía que los milagros se hicieran también por la tarde... En los huecos sueltos... Siempre pensé que tendrían horario de mañana. Y hasta las doce. Que es la hora del ángelus. Mejor así. Está claro que hay demanda de milagros, que si no... En fin, que se hacían milagros en la casa de enfrente ¡y yo sin enterarme! Hay que ver cómo es la gente. Qué calladito se lo tenían. La de loterías que se tienen que haber ganado... Aunque estoy convencida de que el milagro más grande lo llevamos dentro. Y no es el estómago...

Ayer por la mañana, cuando salí de casa, tenía un papelito pegado en la puerta. El papelito ponía: "Hola, soy Dinorah. Hoy a las 18:30 puedo verte en consulta. Trae ropa cómoda." Me quedé pensando un rato. ¿Cuál de todas las Dinorah que conozco sería...? Hasta que me di cuenta de la palabra "consulta". ¡Se trataba del milagro! ¡Por fin iba a enterarme de cómo duermen los ángeles! No me lo podía creer. Iba a ser la envidia del vecindario con mis nuevas alas de colorines. Así que por la tarde, cuando llegué a casa, me preparé para recibir mi propio milagro. Y a las seis y media me planté en la puerta de mi vecina dispuesta a aprender a volar.

Dinorah me recibió en un despacho muy acogedor. Perfecto para milagros. Y después de las preguntas de rigor, hizo que me tendiera en una camilla. Boca arriba. ¡Había llegado el gran momento! Cerré los ojos dócilmente, seguro que iba a recitar alguna letanía. O un conjuro mágico para hacer crecer las alas. Pero las únicas palabras que salieron de su boca fueron:
-¿Entonces,te has hecho alguna vez acupuntura...?

-¡Acupuntura! Ura-ura-ura-ura-ura...

La palabra sonó como un eco lejano y terrorífico en mi mente. Mi cuerpo se transformó en un trozo de madera, los dedos de los pies se clavaron en la camilla y mis manos adoptaron una postura bastante antinatural piediendo socorro. Creo que hasta se me cayó un mechón de pelo. Y del fondo de mi garganta surgió un potente alarido que fue perdiendo fuerza en el camino y salio por mi boca como un "Psssssssssss..." Abrí los ojos tan redondos como lunas. Y la imagen que vi me los cerró otra vez. Dinorah estaba de pie, a mi lado, con una dulce sonrisa.¡Y un bote de agujas gigantescas en la mano! ¿Pero quién habrá inventado las agujas? ¡Con lo bonitos que son los imperdibles!

Y allí estaba yo, tendida en una camilla y a punto de ser pinchada a la colchoneta como un insecto disecado. La dejé hacer. Digo yo que los milagros también cuestan... Y fue tanto lo que hizo, que me dejó como una muñeca vudú. ¡Qué clavada! Me puso agujas desde el centro de la cabeza hasta los tobillos. Pasando por la frente, el estómago y las muñecas... ¡Pues sí que cuestan los milagros! ¡Anda que como las alas no sean de mi agrado...! Después me dio la vuelta, me puso un paño ardiendo y me chupó la espalda. Con una ventosa. Qué buen método para sacar alas. Con una buena ventosa no hay ala que se resista. Me gustaría saber qué pasaría si me aplico las ventosas por delante... No sé... ¿Saldrán alas también? O qué...

Salí de la consulta como un colador, bastante relajada y con un bote de 200 pastillas que se llaman Xiao Yao Wan. Mira que hablan raro los ángeles... Total que estoy contenta. La espalda no me duele y las alas despuntarán de un momento a otro. El lunes vuelvo. A ver si me entero de cómo duermen los ángeles... Porque ayer, con la emoción, se me olvidó preguntar.

Y otro día les hablo de Sevilla...

30 comentarios:

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Vaya niña, yo también quiero unas alas, así quizá iria al trabajo con más rapidez y me sentiría un poquito más agil. ¿Sabes si hay suculsal aquí en Andalucia?

Jejeje, eres el colmo!!!!
Por pocas vengo a verte, menudo comienzo de año llevo, estoy más liada que la pata de un romano.

Besicos muchos.

Zafferano dijo...

nani: Pues cuando consiga las mías ¡no pienso ir a trabajar! Voy a dar la vuelta al mundo. Volando. Creo que la suculsal más celcana es en China! Pero puedo hablar con mi masajista a ver qué se puede hacer!
Por lo pronto, a ver si nos desliamos todos un poco, que vaya añito se está presentando! Un besote, como siempre, y muchas gracias!

Necio Hutopo dijo...

Anda... pues si te llegan a salir alas recomiéndame a tu martirizadora... Porque me da a mi que lop más que vas a lograr es un título de alfiletero...

La chica de ayer dijo...

Coñe, pues habrá que probar el invento de la acupuntura!!!!!!

Lara dijo...

Yo creo que conmigo esos milagros no funcionan, como no me vaya a Lourdes, jajaja...
Muuuuuacks!

Yuria dijo...

Pues dicen que la acupuntura es muy buen remedio.Ademas que, si esta mujer te hubiese puesto als , hubieses podido volar, pero qué incomodidad, ¿no?

Un beso.

amigoplantas dijo...

La acupuntura es un tema serio, hay demasiados "aficionaos" con un par de cursillitos de fin de semana

En tema de ángesles mi menda, como soy muy a la antigua usanza, me sigo decantando por la Ángelas. Es mi sino

susana dijo...

Eres una valiente. Yo hubiera salido huyendo. Ya nos pondrás una foto de las alas. Un beso.

Marga dijo...

Yo agujas ni de lejos... las únicas que me atrevo a probar son las de ternera (y las de bonito...)

Pero me alegro de que vayas a tener alas, así podrás espolvorear de azafrán a todo el mundo...

Un beso, niña!!!!

Sra de Zafón dijo...

En mi caso la acupuntura hizo que nacieran en mi los cuernos, pero he de confesarte que desde que soy vaca vivo más feliz.

Amy dijo...

Pero niña si sólo el red bull te da alas, ¿para qué te metes en asuntos de agujas?... Una cosa te doy la vuelta con las agujas puestas¿????. cachis.

Franziska dijo...

Deseando que nos cuentes lo de Sevilla.

La acupuntura es un invento magnífico y además no duele ni produce efectos secundarios como las pastillitas. Ya verás como te lo tomas en serio. Que te mejores. Un abrazo.

Zafferano dijo...

Necio Hutopo: Alfiletero? Pero si no eran alfiletes! Eran agujas!

La chica de ayer: Pues te lo recomiendo. A pesar del susto inicial, me encuentro realmente mejor.

Lara: Pero es que en Lourdes también ponen alas? No sabía...

Yuria: Sí. Las alas son un verdadero estorbo. Todo el día limpiándote las plumas!

Amigoplantas: No estoy de broma. Dinorah es una chica estupenda, tiene cinco años de medicina china aparte de ser enfermera. A su consulta viene gente de toda la isla. Por algo será... Y menos mal...

Un besote grande a todos, cuatro pinchazos y muchísimas gracias!

Zafferano dijo...

Susana: Faltaría más! tendrás que esperar un poco, pero desde que me crezcan pondré una foto a todo color!

Marga:Pues marga, te diré una cosa, si cierras los ojos como yo, ni te enteras. Y la recompensa vale la pena!

Señora de Zafón: Vaya! Cuando me salgan alas le voy pedir unos cuernos. Yo también quiero ser vaca! Y paciente.

Amy: Bueno, cuando termine el curso de faquir que estoy haciendo, te dejo darme tantas vueltas como quieras!

Fran: Pero Fran, si estoy encantada! Y pienso seguir yendo hasta que me pinche toda! En serio, no sé si es psicológico, pero desde el lunes estoy bastante bien de la espalda. Lo que pasa es que como soy como soy, no me esperaba lo de la acupuntura, creía que iba a darme un buen masaje nada más. Y sinceramente, cuendo vi el bote me entaron ganas de salir volando. Sin alas! Me lo tomo muy en serio y además, estoy muy contenta de haberme equivocado. Seguiré yendo a la consulta.

Muchas gracias por la visita y un beso muy cariñoso a las cinco!

acoolgirl dijo...

Yo, de momento... no quiero alas, que las tuve una vez y no cabía por las puerta... muy bonitas si, pero incomodas también!!

Lo mismo le pido un hueco de esos a tu vecina... que tengo la espalda peleona yo también desde hace días.

Un besitooo

Lansky dijo...

Hace muchos años dí con una bruja que hizo ante mí un milagro (¿ o fue un truco de magia?). El caso es que me dijo: "te echo un polvo y desaparezco" Oye, y visto y no visto: desapareció.

Manuel (Cedric) dijo...

Hoy en día poca gente cree en los milagros, a pesar de que muchas veces se busca solución a dolores y problemas, invocando a lo imposible.
Pero al menos se aliviaron tus dolores de espalda, que es lo importante.
Un saludito desde Valencia.

antidogmático dijo...

Pues mira que siglos atrás decían que la medicina era un milagro. De hecho, es realmente sorprendente como hoy en día, según los médicos, ocurren verdaderos milagros con según que dolencias.

Zafferano dijo...

Acoolgirl: Pero es que por las puertas se entra de perfil y ya está! De todas formas cuando me salgan alas voy a entrar por la ventana.

Lansky: Jajaja! Qué suerte! Y qué tal el polvo? Te hizo estornudar?

Manuel(Cedric): Hola! Todavía no he resuelto de dónde viene Cedric! Que no existen los milagros...? Y llegar a fin de mes? Cómo lo llamas?

Anti: Siglos atrás el
milagro era salir vivo de las manos de un médico! Menos mal que inventaron la anestesia...

Un beso muy grande a todos y muchísimas gracias por pasar.

Mescalino dijo...

Pues fuiste muy valiente! A mí el tema de acupuntura me da como un poco de respeto... pese a todo, si hay tanta gente que dice que va bien, quizá alguna vez me anime a probarlo.

Besos!!

Lansky dijo...

Sí, los polvos, como el subsiguiente estornudo, me dejan muy relajado ciertamente.

Eduardo dijo...

¿Pero cómo es eso, te duele? ¿Y no te sale aire ni nada? ¿Y después cómo te tapan los agujeros? Mira que si te entra aire frío, con el tiempo como está. ¿Te llevaste alguna aguja de recuerdo?
Bueno, que sea para bien. Espero que reaparezcas sana y salva. Hasta pronto.

EL INSTIGADOR dijo...

¡Que invento la acupuntura! Fui una ve porque me dolía el espinazo y me puso tantas que parecía espinete. Me colocó una en un pie y me preguntó si había notado calambre. Le dije que no, la quitó y la volvió a clavar. Note un calambrazo tremendo, dije aahii y el tipo decía, "ya calamble, bueno calamble". Salí aliviado (de la cartera) sin saber si había estado en un acupuntor o un electricista chino.

Delicioso como siempre.

Besos

Ambrosía dijo...

Me he puesto al día con tus escritos, y como siempre es un placer leerte.
Pues parece raro, pero por mucha acupuntura y pastillas chinas que me tome, a mi todavía no me han salido las tan deseadas alas... será que no tengo madera de angelito. Eso si, con las agujas, los dolores se alivian y eso que yo era de un reacio supino
Un besazo wapaaaaaa

Déjame que te cuente dijo...

Yo fui una vez a hacerme acupuntura para adelgazar y no sólo no lo conseguí, sino que engordé.
Todo el mundo se dio cuenta, porque me colocaron una especie de chincheta en la oreja.
La señora sabia me dijo que no adelgazaba porque , justo después de comer no saltaba dos horas a la comba.

Y digo yo, si salto dos horas a la comba, además de destrozarme, es normal que adelgaze. Para eso no me hace falta acupuntura.
Así que me apunte a un gimnasio.
Tampoco adelgacé, pero le doy cada gusto a la vista...
Ya me contarás lo de Sevilla.
UN gran besito

Lidia M. Domes dijo...

Dicen que ayudan, las agujas...

Yo no las probé, y por ahora no lo haré... no me duele nada...

Con las alas, después nos cuentas...

Abrazos,

Lidia

Maria dijo...

Oye ¿y la acupuntura ayudará algo con los despistes congénitos? Leí esta entrada en cuanto la publicaste y al volver hoy me encuentro que no hay comentario mio. A estas alturas ya debes tener la espalda lista para una maratón, la piel más lisita que el culete de un bebé y estarás a punto de contarnos la aventura sevillana. Besotes linda.

Lansky dijo...

¿Te han urbanizado el monte y ya no tienes orégano?

Tamaruca dijo...

Ostras, mi padre lleva un par de semanas con esto de la acupuntura y para mí que ya le han salido las alas porque como volaando, así como relajaaaaado a todas partessssss... psssss...

En cuanto te salgan las alas, ¡avisa! :D

Besotes con mucho viento ;)

El Analista dijo...

A mi me paso algo parecido, en un baño turco, que bueno, hace rato que no escribo y no sabia sobre que hacerlo, me ha inspirado tu disfraz de almohadilla de alfiletero, gracias