jueves, 1 de julio de 2010

Espacio y estropicio

Hay que ver lo que crecen los niños de hoy en día. Cuando menos te lo esperas ¡ya no caben en su habitación!


Esto es lo que le está pasando a mi pobre hija Adriana. Ha crecido tanto en los últimos años ¡que su habitación se le ha quedado pequeña! Pero como es una persona muy inteligente (mejorando lo presente...) ha sabido distribuir el poco espacio que le toca en tres zonas perfectamente delimitadas:

- Centro de estudio y tentempié: en mi cocina.
- Ocio, ordenador, películas y reuniones: en mi sala.
- Zona de descanso y asueto: en mi sofá ...o en su cama.

Me alegra saber que mi hija es capaz de arreglárselas así. Con poco. Y que ante las adversidades haya sido capaz de encontrar soluciones sencillas y desinteresadas, siempre teniendo en cuenta la comodidad y el bienestar de las dos personas que intentamos vivir aquí dentro. Gracias a sus buenas ideas, por ejemplo ¡puedo usar mi dormitorio todo el día! Y cuando me apetece, me doy un paseo por la habitación de invitados y me siento un rato allí. Mirando a la pared. ¡También tengo la suerte de tener un baño! Y cuando me aburro de la pared de la habitación de invitados, me miro al espejo. Y así me paso el día, de un lado a otro, procurando no invadir el espacio de mi pobre hija, que bastante trauma tiene por no caber en su habitación.

Total que hemos decidido quitar todos los muebles del dormitorio de Dana y cambiarlos por otros más pequeños. ¡A ver si así cabemos las dos de pie! Primero tendremos que deshacernos de todo lo que no sirva: o sea, todo. Dejaremos la habitación vacía ¡y la volveremos a llenar! Qué bien y qué sencillo. Me gusta ocupar mi tiempo haciendo cosas útiles y relajantes.

Empezamos la faena ayer tarde mismo. Nos apoyamos ilusionadas al vano de la puerta para contemplar el panorama. Y a partir de ahí, el caos más absoluto se apoderó de mi espíritu... Me llevé una grata sorpresa al descubrir que la graciosa alfombra de colorines que teníamos delante era una mezcla de camisetas, toallas, chancletas, algún que otro papel, dos bolsos y cuatro pijamas. ¡Lo que sabe la gente joven del arte de reciclar...! Te hacen una alfombra con cualquier cosa... Y además ¡reversible! Porque si le das la vuelta, por debajo está hecha de calcetines sin pareja, ropa interior, más papeles y tres o cuatro pantalones parecidos a los que siempre está buscando y nunca encuentra. ¡Qué arte! Y yo que sólo sé hacer macramé con un hilo...

No sé... me pareció recordar que antes el suelo era marrón, pero no lograba verlo por ningún lado. En su lugar  la alfombra de colorines se extendía alegremente a lo largo y ancho de la habitación, y , haciendo juego con ella, miles de mangas de camisas y jersey colgaban graciosamente desde lo alto de la litera, de los armarios y hasta de los ganchos de la ventana, formando un conjunto armonioso y cálido, imposible de superar. Libros, apuntes, collares, pañuelos, bufandas, flores de plástico, cajitas de madera, CDs, sombreros,cables de todos los tamaños y formas, plumas, rotuladores, cuencos, vasos y vasitos, le daban el toque final al decorado. Moderno. Desenfadado. Irrepetible. Inaguantable ¡Imperdonable!

 Al cuarto grito, mi hija se dio cuenta de que la alfombra no era de mi total agrado. Intentó sustituirla por una hecha con pareos, bikinis, sandalias, toallas y apuntes del año pasado. Tampoco tuvo éxito. ¡Pero si en esa habitación no cabía ni un alfiler! ¡Había más cachivaches ahí dentro que en todo el resto de la casa! En un arranque de desesperación me entraron ganas de quemarlo todo. Más limpio. Más rápido. Y más vengativo. Pero me contuve. Y en su lugar seguí gritando. Total... ¡la habitación estaba insonorizada de tantas capas de ropa que tenía!

Urgía elaborar un plan. Así que, cuando la garganta me empezó a doler, dejé de lado mis dotes cantoras y urdí el más sofisticado e incompetente plan que nunca se haya visto ni oído. ¡Empezaremos por el principio! Dije. Orgullosa de mi ocurrencia. Mi hija asintió mirando al vacío e intentando adivinar cuál era el principio. Yo tampoco lo tenía muy claro. Así que señalé un estante. El más pequeño, para no deprimirme demasiado...

Lo que había en ese estante y lo que hicimos con ello merece ser contado en otro post. Sólo decirles que tras una tarde de duro trabajo, me asomo a la habitación de mi hija y... ¡todo sigue igual! En fin, que por qué crecen tanto los hijos que ya no caben en sus propias habitaciones...

22 comentarios:

susana dijo...

Es inútil. Cuanto más espacio tenga, más lo llenará de cosas. Yo ya he dejado sus cuartos por perdidos.:) Un beso.

Lara dijo...

Es lo que tienen los niños que crecen y crecen y no paran, jajajaja.............
Besito guapísima muuuuuuuuuuuuacks!

Kotinussa dijo...

Si te sirve de consuelo, a los mayores también nos pasa. Tengo una casa grande, con 7 armarios empotrados ¡y todos llenos! Es que da tanta pena tirar cosas...

Hace años formaba parte de un grupo de baile flamenco. Hace ya por lo menos 15 años que el grupo se deshizo, pero ahí siguen todos mis trajes, complementos, zapatos... Así que hasta que no hayas experimentado en carne propia lo que abultan varios trajes de flamenca con todos sus volantes, no sabrás lo que es bueno.

Genín dijo...

jajajaja Eres una verdadera heroína!
Hace falta valor para enfrentarse a esa situación con tu hija al lado y abriendo los ojos! jajajaja
Buena suerte, que te va a hacer falta...jajaja
Salud y besitos

Franziska dijo...

Sigues tan ocurrente como siempre. Me has echo reirme durante todo el rato. Deseo que siempre mantengas vivo ese sentido del humor.

Volveré en otro momento para irme poniendo al día de los otros posts que me he perdido. Creo que debo guardar algunas raciones de risa que es una cosa que siempre es buena para mi aparato digestivo.

Un abrazo.

saqysay dijo...

Uy!
Que horror, entre más espacio hay, más tienes para llenar con cosas, que muchas veces, no ameritan estar allí.

Lo mas correcto es vaciar todos esos recuerdos,los más importantes, dejarlos. El resto eliminarlos. Hace bien, comenzar por el principio, sino preguntame a mi, como tengo mi dormitorio, es un caos.
Libros por todos lados, unos con su cuarta parte leída otro finalizados. Libros más libros, de manualidades, de jardin, dibujo ufs!...

Por donde comienzo, creo que algunos irán a parar alguna biblioteca de la ciudad. Aunque me duele mucho regalarlos. Nunca los cuidan como tu lo haz hecho. Buscaré un lugar para amplicar la biblioteca de mi pequeña casa...Jajaja!

Besos, te quiero mucho!!

Vanbrugh dijo...

En estas ocasiones lo mejor es usar la alevosía. Bueno, una retroexcavadora mecánica sería quizás más útil, pero por la puerta del cuarto de mi hijo no entra, no sé por la de la tuya. Quiero decir que yo llevo meses esperando con ansia el momento (ayer) en que mi hijo se vaya a su campamento de verano para entrar a saco en su cuarto, que se parece sorprendentemente a tu descripción, y arrasar. Y evitarme así los lamentos, las prohibiciones de tirar el sacapuntas precioso y la camiseta que ya no le entra y, sobre todo, la irritación al ver que todo lo tenemos que hacer su madre y yo y él se limita a rezongar y a estorbar. Seguiremos haciéndolo todo nosotros, pero no habrá fantasmas quejumbrosos.

El caso es que ya ayer por la tarde podíamos haber empezado, pero hacía muchísimo calor y nos fuimos a tomar cañas a una terraza. Total, nos queda un montón de días hasta que vuelva. Mañana, por ejemplo. Ah, no, que juega España. Bueno, ya lo haremos...

Lansky dijo...

Principio de entropía (mirar wikipedia)

Sra de Zafón dijo...

Yo estoy en las mismas, mismísimas incluso afónica :-)
Besos y ánimos solidarios

Eduardo González Ascanio dijo...

¿Y si encima te mete al novio en la casa? Dios te coja confesada. Besos solidarios.

Yuria dijo...

jaja, sí, qué pronto llenan todo nuestras niñas ¿no? Pero ten paciencia que verás como se van ordenando, la mía lo está consiguiendo. (Yo también, creo que es por eso, jaja).

Un beso.

Siento tanta ausencia en tu blog, pero ¡te reencontré! y así como tu dices tener que acordarte de mí, creo que yo... TAMBIÉN!!

Zafferano dijo...

Susana: Pero es que ella no sólo ha dado su cuarto por perdido, es que ha encontrado el resto de la casa!

Lara: Sí. Creo que la voy a poner a dieta blanda... A ver...

Koti: Siete armarios! Y todos llenos! Qué envidia... Es que Koti, hay ciertas cosas que sería un verdadero pecado deshacerse de ellas. Menos mal que a mi hija no le ha dado por los volantes. Todavía...

Un beso muy grande a las tres y a ver cuando pasan a ayudarme!

Zafferano dijo...

Genín: la operación "limpieza" está estancada por ahora. Se nos acabaron las bolsas de basura!

Franziska: Hola amor! Pues sí, que yo sé bastante de eso. Relax, risa, buen humor...es el mejor tratamiento para el estómago. Y algunas cosas más que no te cuento ahora...

Saqysay: Realmente da mucha pena tirar los recuerdos (físicos me refiero)pero si seguimos así vamos a terminar con el síndrome de Diógenes ese... Y yo hombres en casa no quiero.

Muchísimas gracias a los tres, un beso enorme y la próxima vez les reparto el trabajo!

Zafferano dijo...

Vanbrugh: Ya veo que es mal común tanto en ellos... como en nosotros! El verano pasado mandé a mi hija a un campamento, a trabajar! Lo malo es que tenía que ir a buscarla por la tarde todos los días, lo cual suponía estar atada a su horario a pesar de mis vacaciones. No importa, me dije. El tiempo que no esté en casa desaparezco todo lo que sobre (que ya por entonces era mucho...)y así no se da cuenta y no tengo que pelear con ella por tirar sus tesoros... ese día me fui de cañas también. Al día siguiente algo pasó. El tercer día ni me acuerdo. Lo cierto es que pasó el mes y creo que conseguí tirar un par de rotuladores secos y alguna que otra goma negra. Ya me contarás cuando hagas el recuento...

Un beso enorme, lindo, y gracias por pasar!

Zafferano dijo...

Lansky: ya miré la Wikipedia (gracias) pero el principio de entropía sigue siendo "ent-". De todas formas, con todo lo que he leído al respecto, ya no sé si se trata de entropía y termodinámica, o bien entropía e información. Creo que en mi caso se trata de una mezcla: me llega la información de cuántos kilos de entropía hay que recoger y mi termodinámica se enciende, hasta que me caliento del todo. Así funciona en mi casa, por lo menos...

Un beso muy muy grande, bellezón! Y gracias

Zafferano dijo...

Sra de zafón: Síiii? Pues yo no te he visto por aquí! Será que no se te oye...

Eduardo: En este caso...que Dios la coja confesada a ella!

Yuria: Hola belleza! Es que la que me perdí fui yo... No me aordaba de dónde tenía guardado el blog...

Muchos muchos besos a los tres y gracias por su consuelo...¡lo necesito!

Nanny Ogg dijo...

Aysss, no me hables de cuarto, que mi enana tiene ocho años y ya no cabe en el suyo. Mira que intento tirar y tirar pero, nada, oye, las cosas parece que se reproducen continuamente y no hay forma. En un par de años tendremos que dejar Valladolid, supongo que entonces podré deshacerme de toooodas esas cosas inútiles... o no... :D

Besos

Conchi dijo...

No me lo puedo creer: ¡has descrito la habitación de mi hija! ¿Cómo has podido hacerlo???? No te vi entrar en mi casa, claro que como ando vigilando a las hormigas, lo mismo no te vi!

Por favor, dinos qué pasó con ese pequeño estante, me tienes intrigadita!!!

Un abrazo y encantada de verte de nuevo por aquí.
Feliz verano
Conchi

Zafferano dijo...

Nanny: Pues verás qué dolor cuando tengas que deshacerte de tantos recuerdos. A menos que tengas una memoria tan prodigiosa como la mía...

Conchi: Hola linda! Creo que la habitación "de los chicos" ya es un clásico, muy a pesar nuestro...

Un beso muy grande a las dos madrazas y muchísimas gracias!

Silvia Cristina dijo...

Hola querida amiga Zafferano!!!
Que placer volver a leerte!!!
Como has relatado todo a la perfección...me parecia verte junto a tu hija..y no saber por donde empezar...menos mal que decidieron empezar por lo primero!!!!
Se lo que es desprenderse de cosas..por tener poco lugar...
Seguro que tu blog..fue a parar a la habitación de tu hija..por eso no lo encontrabas!!!
Sos genial!!
Me alegra muchísimo verte...Yo voy despacio con mi blog....por mi poco tiempo...

Te dejo un fuerte abrazo...esperaré el nuevo relato..de lo que habia en ese estante!!!!

Silvia Cristina..simplemente feliz!!!!

Zafferano dijo...

Silvia: Hola Silvita! Alegría para mí, que compruebo cómo, a pesar del tiempo, no te olvidas de visitarme.
Un beso enorme, preciosa!

desparramando dijo...

jajaajajajajajJAJAJAJAKAJAJAJjajakajajajajakajkajkjakjakjkajskajksjkajkajkakjajajajajja

algo parecido al dormitorio de mi hijo...ufffffff