martes, 13 de julio de 2010

La boda

                                                                                                               A ti, con todo mi cariño

 El día que recibí la invitación para la boda me volví loca de alegría.




Me encantan las bodas con sus arroces. Sus campanas al viento. Sus tartas gigantes. Pero sobre todo me encanta que esta vez no me haya tocado a mí. Que ya con una tuve bastante. Y eso que fue por lo civil. ¡Pues me tiraron arroz igual...! Hasta que me llegó un proyectil directo al ojo y me dejó bizca el resto del día. ¡Total...! No había mucho que ver. Estaba lloviendo a cántaros y la gente aprovechaba para decirme "¡Novia mojada, novia afortunada!" Pero lo que mal empieza...

 De aquella boda salí hecha una paella, tuerta y empapada. Con tanto superávit de arroz, que, segura de tener provisiones de por vida, me inventé una frase que me catapultó, un año más tarde, a la miseria más miserable. ¡A Dios pongo por testigo! ¡A Dios pongo por testigo... de que jamás volveré a pasar hambre!  Pero me equivoqué:  me divorcié, no hubo testigos... ¡y encima pasé hambre! Desde entonces mi lema fue: "¡Ya no quiero ni un testigo de que jamás volveré a casarme!" Y eso es lo que he hecho. Aunque me ha resultado muy difícil, debido a las múltiples y recalcitrantes propuestas de matrimonio que he recibido durante estos últimos veinte años...

 Sábado. Ocho de la mañana. Peluquería. Qué bien... Para una boda de tanta vergadura ¡no iba yo a ser menos! Así que me dejé... Empezaron haciéndome las manos y los pies. Hay que ver ... ¡Y yo que creía que esas cosas venían de nacimiento!  Así que les di mis extremidades incompletas y dejé que me las hicieran a su forma y semejanza. Y allí estaba yo, tendida en un sillón reclinable, con los pies en una palangana, las manos en otra y la cabeza hacia atrás de espaldas al espejo. Y mientras una me reconstruía manos y pies, la otra me llenaba la cara y el pelo de emplastes y pegotes a ritmo de turbo secador.

Lo más divertido fue cuando a la chica de las manos se le cayó la palangana encima de mi barriga. Fue formidable. Porque el agua estaba caliente. Y como yo tenía ganas de ir al baño y no podía, me dieron la oportunidad de hacerme pis encima sin que nadie se enterara. Les di las gracias amablemente y al poco terminamos la sesión. Cuando me di la vuelta y me miré al espejo una indecente duda se apoderó de mí. ¿Quién sería esa negra de labios naranja que tenía enfrente? ¿Dónde estaba yo con mis manos y mis pies? ¿En qué momento había entrado esa persona en la peluquería sin ser vista? ¿Por qué esa negra me recordaba tanto a alguien?

Del susto me reí. Ella también. Nos reímos frente a frente. Y cuando me dispuse a presentarme para preguntarle si Canarias era de su gusto, me fijé en sus dientes. Qué dientes tan característicos y desiguales... ¡Pero si eran igualitos a los míos! Por segunda vez se me ocurrió una indecencia. ¿Por qué ese espantapájaros tenía mis dientes en su boca? ¿Qué hacía esa negra mojada delante de mí? ¿Dónde estaba mi hija para ayudarme? Me busqué insistentemente debajo del sillón, detrás de la puerta... ¡e incluso me llamé! Mientras, la negra jugaba a imitarme todo el tiempo. Y de repente, tomé conciencia de la dura realidad. ¡La negra no era otra cosa sino yo! ¡Con mis dientes y mis manos! ¡Y unos caracolillos que no había visto nunca! ¿Pero qué había pasado en ese antro? No se contentaron con las manos y los pies. ¡Me habían vuelto a hacer entera! ¡De arriba a abajo! ¡Y de otro color! ¡Brujería! ¡Brujería!

Salí espantada de allí, no sin antes haber pagado un ojo de la cara, para completar la transformación... Y fue tanta la prisa que me di, que al ponerme los zapatos, se me quedaron los pies pegados a la tela, de tan bien pintadas que estaban las uñas... Y por fin llegué a mi casa, con los zapatos integrados, el cuerpo empapado, la boca naranja y miles de caracolillos de pelo encogido en la cabeza. Lo único que quedaba de mí eran los dientes. Vaya... Total que me metí en la ducha, me despinté las uñas, me peiné como siempre, me puse mi traje color natilla y unos zapatos que casi no dolían y me fui, sintiéndome yo misma, a la Orotava. A la boda de la niña.

No suelo llorar en público. Reservo esos momentos para explayarme en casa. Pero cuando la novia entró espléndida a la iglesia, sin su padre al lado, un nudo insoportable me cerró la garganta y dos lagrimones resbalaron sin querer mejilla abajo mojándome hasta el traje. Es que las bodas, el agua y yo no nos llevamos... La ceremonia fue preciosa y el convite inigualable. Y allí estuviste tú, disfrutando de la fiesta, en el sitio que te habíamos reservado, todos y cada uno de nosotros, en el corazón.

Y al final me dieron un puro.

28 comentarios:

Genín dijo...

jajajajaja Lo que me has hecho reir, hasta que llegué al final del post, cuando leí:
"Y allí estuviste tú, disfrutando de la fiesta, en el sitio que te habíamos reservado, todos y cada uno de nosotros, en el corazón."
Se me puso un nudo en la garganta, hecho de ternura...
Yo, como tu, me he casado una sola vez, hace muchos años, y no lovolveré a hacer en la vida, aunque de esta no me quede ya mucho!
Salud, y besitos, colega...jajaja

susana dijo...

Qué bonito post, que hace reir y llorar a la vez. No eres la primera que sale de la peluquería y se ducha... Felicidades por lo que te toca. Un beso.

Eduardo González Ascanio dijo...

Muy bien lo de la peluquería, de tus mejores momentos blogueros. A ver cuándo me presntas a la negra, que le cogí cariño.
Un abrazo.

tnf25 dijo...

Esas aventuras en las peluquerías son maravillosas , entras siendo una y sales siendo otra, aunque a veces esa otra no te guste nada, ja, pero anda que la boda fue tal como lo esperabas ¿no? un abrazo enorme y felicidad para los ahora esposos.

Lara dijo...

Jajajajaja..... me parto contigo, y si, en las peluquerías puede pasar cualquier cosa, jajaja...
Muuuuuuuuuuuacks!

saqysay dijo...

Uuh!, y que sucede sino te gusta el look?...Volver a la "normalidad" toma su tiempo. Los salones de belleza/peluquerías. Nos transforman en otros seres, por poco tiempo. Como digo yo, nos colocamos algún disfraz para sentirnos el otro yo, por un instante.

Lo mejor de todo, que la boda resultó todo un éxito.

Besos, cariños que andes bien!!

Lansky dijo...

"Me encantan las bodas con sus arroces"

Pregunta: ¿cómo se cocinan, en seco y en paella, caldosos en cazuela, melosos?...

Y otra pregunta: ¿Acaso no hay gentes que en lugar de guisarlo lo tiran en las escaleras de los juzgados (antes iglesias) para que los invitados, celebrantes y demás se escoñen al rebalar con los zapatos nuevos? Pregunto

Kotinussa dijo...

Yo también soy de las que va directa de la peluquería a la ducha. En realidad sólo voy para que me corten el pelo. Para secármelo y peinármelo ya me apaño yo, que no quedará como en las revistas, pero por lo menos la gente conocida me sigue saludando por la calle cuando me ve, señal de que me reconocen.

Pero seguro que a la pobre negra le hubiera gustado ir a la boda. No dejes de enseñarle fotos después, pobrecica.

Sra de Zafón dijo...

Zaffe eres tan maravillosa que por que ya me eche una novia y me dijo que sí, que si no te pedía en matrimonio a tí. Aunque en este mundo virtual creo que está permitido amar a muchas y muchos
:-) Podriamos hablarlo las tres comiéndonos una paella.

Que sepas que yo también soy de las que cuando salen de la pelu ( a veces me tiño) se remojan todas para volver a recuperar mi cara.

Besos

Conchi dijo...

Pero qué bien escribes! Me gusta leerte. No sé si lo que relataste es real o inventado, lo mismo me da, lo cierto es que gustó y que me lo pasé muy bien. Incluso imaginé que tú te reías mientras escribías. Espero que así sea.
El final es un poquito triste. Siempre nos acordamos de los que no están en momentos importantes, como puede ser una boda. Es lo lógico y normal que pase.
Buenoooo, espero seguir leyéndote!
Un abrazo
Conchi

Zafferano dijo...

Genín: Genín! No digas esas cosas porque el nudo en la garganta se me vuelve a poner a mí... Nadie sabe lo que le queda de vida, así que, mientras estemos aquí, ¡a disfrutarla!

Susana: Pues sí, así fue aquel día, una mezcla insólita de alegría y tristeza.

Eduardo: Gracias belleza! Qué piropazo! La negra estará pronto en Las Palmas, le daré tu recado.

Tnf25: Hola precioso! Sí, la boda fue a las doce en punto, tal y como esperábamos...

Un besote enorme a los cuatro y gracias por la visita!

Zafferano dijo...

Lara: No era mi intención Larita... Espero que no te hayas partido nada importante! Toma calcio...

Saqysay: Volver a la normalidad costó el tiempo de una ducha. Más tardaron ellas en transfigurarme...!

Lansky: Se te está pegando lo de las preguntas inteligentes... Pues sí, el arroz con boda es un plato universal que se sirve normalmente "al dente", frío y sin anestesia. Y menos mal que no lo hacen con garbanzos, que si no...

Koti: Tendrías que haber visto la cara de un vecino que se cruzó conmigo en el garaje mientras yo rezaba por volverme transparente. Yo creo que lo logré, porque se quedó mirando al vacío y le preguntó a la puerta si la cerraba...

Gracias a los cuatro por venir y no tirarme ni arroz ni tomates! Besos

Zafferano dijo...

Sra de Zafón: Pero tú no eras una vaca...? No sabía que las vacas pacieran paella...! Pero bueno, un día de estos podemos mugir las tres y nos ponemos de acuerdo. Maravillosa tú...!

Conci: Todavía tengo en el coche la toalla que me dieron en la peluquería para sentarme y no mojar la tapicería... Casi todo lo que cuento en mis historias es real, pero escrito desde mi estambótico punto de vista. Y sí, me río mucho cuando escribo... Me alegra que tú también cuando me lees.

Un beso enorme a las dos y muchísimas gracias por sus bonitas palabras!

Franziska dijo...

Gracias por el buen rato y la risa que acabo de disfrutar. Tus puntos de vista son una exageración de la realidad, yo a eso le llamo sentido del humor. Ya te lo he dicho muchas veces, a ver si para la próxima vez, encuentro otros argumentos. Tienes una imaginación muy adecuada para "los monologos de humor", de verdad, siempre te imagino en un escenario contando lo que nos escribes y te veo perfecta porque estoy segura de que lo harías muy bien. Es más, creo que lo harás muy bien cuando se lo cuentas a tus amigos. Haces reir a todo el mundo. Sin ninguna duda.

Zafferano dijo...

Franziska: Gracias preciosa, no sabes la satisfacción que supone para mí hacer reir a los demás, hace falta. Pero lo mío es por escrito... He escrito varias veces sobre mi afasia, que es real también. Y aunque no es exagerada, no me permite bromear sino pensando. O escribiendo...
Un beso lindura, me haces llegar mucho cariño en tus comentarios.

Conchi: Ecribí Conci! Pronunciado en italiano! Hay que ver este cerebro mío... Un besote.

Miroslav Panciutti dijo...

Ya me habría gustado conocer a la negra esa. Y (dejando el humor) muy emotivo el recuerdo a quien los dos sabemos. Me consta que te tenía mucho cariño y que le habría gustado verte ese día. Besos

Jesús Pimentel dijo...

Genial, tanto la situación absurda que sentimos mas de uno al acudir a una invitación vestidos de negra, como la sensación y lágrimas que se nos saltaron a unos cuantos al ver aparecer a la novia sin su padre.

Un besazo

Zafferano dijo...

Miroslav: Hola precioso! Te aseguro que no te perdiste nada...

Jesús: Ozú! Qué alegría! No te preocupes que de negra estabas muy guapo.

Un beso muy especial a los dos y gracias por la visita!

Nanny Ogg dijo...

Porras,nunca he leído un post tan cómico con un final tan tierno. Eres única, Zaffe, única... (¡menos mal! ;D).

Besos

Zafferano dijo...

Nanny: Jejeje... Si, menos mal, porque de haber dos, tendría que abrir otro blog! Y más inconvenientes que ahora mismo no se me ocurren...

Un beso preciosa y desde aquí te vuelvo a dar la enhorabuena.

Vanbrugh dijo...

Los hombres no tenemos ninguna fuente de emociones fuertes tan asequible y tan barata como vuestra peluquería... Bueno, un amigo mío, ya mayorcito y canoso, resolvió aplicarse al pelo, tras la ducha, un estupendo acondicionante de su mujer, en honor a la boda que tenía esa tarde y en la que iba a ser testigo. El acondicionante resultó ser un tinte rubio platino. Como nunca había sido rubio, lo único que pudo hacer para disimular el desastre fue sobreteñirse el pelo de negro, su color natural veinte o treinta años antes. Nadie entendió muy bien por qué una simple boda le había llevado a renunciar a tantos años de pelo blanco...

Zafferano dijo...

Van: Pues va a ser que lo que nos transforma no son las peluquerías sino las bodas...

Un beso muy grande, lindo, y gracias por pasar por aquí.

La de Merimé respirando dijo...

Me encanta comprobar que no has cambiado nada, por lo menos después de la ducha. Anda que si te llego a pillar recién salida de la pelu, me creo que me he equivocado de blog!!

Beso.

Respirando (sí, c'est moi, estoy de re vuelta ;p )

marea@ dijo...

Una boda y lo que sucede en una boda.... con los preparativos que conlleva... desprendes ilusión por los 4 costados... pa mi q te encantó (q listo soy)..... un abrazo.

Cigarra dijo...

Buff, qué peligro, peluqueria y boda todo junto...! y no escarmentamos, llega una boda y en lugar de arreglarnos solitas, que ya nos tenemos cogido el tranquillo, allá que nos vamos a que nos desgracien. Si me da permiso, un día publico la foto del moño que le hicieron a mi hija para la última boda. Tremendo.
Pero contigo tenemos el buen humor asegurado. Mil besos, guapisima.

miocide dijo...

que diver...

caracola dijo...

Cómo mola! escribes genial...
:)

desparramando dijo...

que manera de reirme..por suerte ene sta oficina estoy sola como dedo..jajajajaja